"Entrevista con Jesus Escudero"
Jesús Escudero reivindica que el periodismo de datos requiere tiempo para recopilar, analizar datos y encontrar la metodología
Jesús Escudero | Imagen: LinkedIn
Jesús Escudero (lugar y año nacimiento) se licenció en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y en 2004 comenzó su carrera como redactor en prácticas en El Comercio. También formó parte de la primera promoción del máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización de la Universidad Rey Juan Carlos. Su carrera en los medios siguió en El Mundo y El Confidencial, donde pasaría gran parte de su vida laboral hasta el momento, ya como periodista de datos. Durante su época en el diario digital trabajó en los Panama Papers colaborando con la ICIJ (International Consortium of Investigative Journalists). En septiembre de 2020 abandonó El Confidencial y actualmente trabaja como analista, periodista y consultor de datos de forma autónoma.
Concepto y claves
P: ¿Qué es para usted el periodismo de datos?
R: En mi opinión, el periodismo de datos se enfoca principalmente en trabajar con bases de datos, y no tanto en estadísticas, ya que el INE y otras instituciones públicas ya proporcionan ese tipo de información estadística. El periodismo de datos consiste en estructurar información que previamente estaba desestructurada o en crear bases de datos a partir de información que no estaba disponible previamente. Me gusta cuando alguien recopila y analiza datos que no estaban disponibles antes, ya sea porque observa un fenómeno y quiere recopilar datos al respecto o porque hay datos públicos que no se han profundizado lo suficiente. En mi opinión, la labor de estructurar información desestructurada es muy importante. Además, muchas veces el periodismo de datos se está asemejando al periodismo visual y de gráficos, y para mí no es del todo correcto. En definitiva, creo que la labor de recopilación, sistematización y estructuración es lo que da más sentido al periodismo de datos.
P: ¿Cuál cree que es la mejor manera de representar los datos para que lo entienda cualquier persona?
R: Con historias y personas. Al final, cada fila de una base de datos es una persona, como por ejemplo los microdatos del padrón del trabajo de los encuestados. Ahí lo suyo es que los datos tengan que estar en el reportaje, porque obviamente es la información madre. Pero si solo publicas datos, es un informe en papel. El periodismo tiene que mostrar los rostros, esto tiene más impacto. Un reportaje debe mostrar el verdadero impacto de las personas.
Hay un ejemplo claro. El tema de las muertes de embarazadas y prematuros en Estados Unidos, que tiene la tasa más alta del mundo occidental. Está bien estadísticamente, pero cuando ya hablas con la persona, con la madre, la embarazada, todo el drama de las filas se convierte en personas reales. Con lo cual, creo que está ese riesgo de numerar la información de un reportaje que al final lo hace más denso.
A lo mejor solo tienes que demostrar cinco datos que son los más llamativos y relevantes, y lo demás es hablar con gente, expertos y con personas. Eso es construir un reportaje desde el periodismo. No hablo de estudios científicos, que eso es ya otro campo que también está basado muchas veces en base de datos. Sí de que los reportajes periodísticos se ven cuando se habla con gente y se muestran las caras de los datos. Tiene mucho más impacto y recorrido.
P: Entonces, ¿qué es lo más importante del periodismo de datos?
R: En mi opinión, lo principal es estructurar la información desorganizada y encontrar un titular llamativo, ya sea sobre una tendencia, un patrón o algo inusual. Después, es importante encontrar a las personas afectadas que ejemplifiquen y personalicen los datos para hacerlos más impactantes. Esa es la labor del periodismo de datos.
Una vez hecho esto, se pueden utilizar diferentes formatos para comunicar la información, como podcasts, aunque este es el formato más difícil debido a la falta de gráficos visuales. En cambio, los medios digitales o la televisión son ideales para presentar datos con gráficos visuales y tener un mayor impacto en la audiencia. Los canales y formatos son importantes, pero lo esencial es encontrar la noticia, la tendencia, el patrón o lo excepcional detrás de los datos.
Estado de la especialidad
P: ¿Cuál es el estado de la especialidad en España?
R: Creo que cada vez se está conociendo más sobre el periodismo de datos, pero aún hay mucho por hacer. En los medios anglosajones y alemanes hay un mercado de trabajo inmenso. Por ejemplo, en el Washington Post, Chiqui Esteban es el jefe de infografía y tiene un equipo de 60 o 70 personas trabajando en datos. Además, tienen una sección especializada en cambio climático y conocen bien los informes medioambientales.
En cambio, en los equipos de datos en medios nacionales son transversales y son de pocas personas, máximo tres, cuatro o cinco personas en El País y en elDiario.es creo que son tres. Por lo tanto, hay dudas sobre si debe haber un equipo de datos más especializado o si es suficiente con un reportero tradicional que se especialice y sepa manejar Excel.
Lo que sí he notado en los últimos dos años, especialmente a raíz del coronavirus, es que los medios locales o regionales se están dando cuenta de la importancia del periodismo de datos y están incorporando perfiles más visuales y especializados. Esto amplía un poco la oferta de trabajo para los especialistas en datos.
“Los medios locales o regionales se están dando cuenta de la importancia del periodismo de datos y están incorporando perfiles más visuales y especializados”
P: ¿Interpreta que la falta de formación e inversión serían uno de los principales problemas de este periodismo en España?
R: No creo. Al final, hay tres o cuatro másteres. No sé si son muchos o pocos, pero se puede ser autodidacta. Ya hay muchos cursos tutoriales en YouTube y cursos gratuitos. La mejor forma de aprender periodismo de datos es publicando reportajes.
Creo que lo que también afecta gravemente es que el 80-90% de la cobertura periodística de lunes a viernes es de actualidad política o económica y declaraciones. Esto ocupa un espacio que no tiene el periodismo de datos y requiere muchos recursos, como que los periodistas tengan que estar dos o tres horas para captar una declaración, porque al final no tiene ningún misterio recopilarla.
Ese tiempo lo puede usar el periodista para estar en la biblioteca del Congreso leyendo el BOE y sacando más jugo. Creo que ese es el problema, que realmente no hay tanto reportaje de datos en España porque no se ajusta desde el punto de vista editorial de los medios, que están muy centrados en la comunicación política y económica, el periodismo de declaraciones y las tertulias políticas y sus opiniones, análisis e interpretaciones, pero eso tiene mucho más peso del que realmente tiene.
La directora de El País, Pepa Bueno, decía que el tema del Pegasus no se estaba leyendo, que era la 47ª noticia más leída, y se leían mucho más otras cosas. Por mi experiencia con datos, siempre se han leído muy bien porque es algo diferente, algo fuera del día a día de la declaración y de lo político. Los medios españoles están muy enfocados en la cobertura política y en hacer el seguimiento de lo que dice el político.
P: ¿Cree que al final el mejor periodismo de datos es el deportivo porque es en el que más se está invirtiendo?
R: No. Lo bueno del sector de datos es que se puede trabajar en cualquier ámbito. Es verdad que en deportes hay muchos datos estadísticos y recopilación de datos que se está automatizando, por lo tanto, esa labor de recopilación no va a estar un periodista mirando cuántos toques o goles hace un futbolista, para eso están las máquinas que hacen esa labor.
Por ejemplo, los datos sobre el cambio climático son buenos. Tienes muchas estaciones medioambientales. Hay una app de la Agencia Estatal de Meteorología que te muestra los datos del día anterior. Puedes hacer rastreos casi diarios. En el BOE tienes datos de política; nosotros en El Confidencial hicimos los decretos leyes y cómo se estaban usando. Es tener imaginación y tiempo. El periodismo de datos requiere tiempo para recopilar, analizar datos y encontrar la metodología. Como os decía, el periodismo español se enfoca en la cobertura política instantánea, y eso te limita a tener un equipo especializado para ello. Pero hay poco periodismo de datos cuando podría haber mucho más, en el sentido de cantidad, no de calidad.
P: ¿Faltaría más inversión por parte de los medios?
R: Creo que no es cuestión de dinero, sino de línea editorial. No vamos a ir a tantas ruedas de prensa e incluir todas las declaraciones políticas. Sí que hay que apostar por temas propios. Al final, si se les da tanta cobertura a unas ruedas de prensa, ya sean actos políticos o empresarios, ahí el periodista no tiene la sartén por el mango en el sentido de que está a expensas de lo que dice el político o el empresario, con lo cual es un trabajo pasivo. En cambio, en el periodismo de datos tiene la iniciativa el periodista.
Un tema de datos muy bueno de La Vanguardia fue de cuánto tenían que desplazarse las mujeres para practicar un aborto en clínicas. Está muy bien, pero eso requiere su tiempo, analizar, recopilar datos… y para ese tema han sido los periodistas de La Vanguardia a los que se les ha ocurrido la idea y la iniciativa. No porque un político, empresario o asociación de derechos de mujeres les haya dicho o pasado datos, sino que ellos mismo han querido explorar e investigar eso, y al final ahí el periodista tiene un papel más activo.
P: ¿Cuál cree que es un valor importante de esta especialidad?
R: Es ir incorporando poco a poco a periodistas de datos. Confiar en que dentro de cinco o diez años cada vez se vayan incorporando más editores y jefes en el campo de decisión que tengan un ojo en el periodismo de datos. Creo que en los equipos directivos de los grandes medios españoles la mayoría son gente de 60 o 70 años que siempre han hecho una cobertura política y énfasis en ese campo. Es muy difícil que ahora no se haga política o economía y se hagan temas sobre el cambio climático. En cambio, sí que es mucho más fácil que nuestras generaciones tengamos otros intereses. No sólo en política o economía, sino también en otros temas como cambio climático, igualdad, ecologismo, etc.
A medida que los periodistas de nuestras generaciones y más jóvenes se incorporen y tomen decisiones, esta cobertura se dosificará y se ampliará. Es lo que creo. Cambios poco a poco y paulatinos. A raíz del coronavirus se ha visto la importancia de los datos y la información visual. Creo que ha servido mucho para que los jefes editores se hayan dado cuenta de que tienen que incorporar perfiles digitales de datos, pero esto es un trabajo poco a poco. En un plazo de cinco a diez años se verán los cambios, y no de la noche a la mañana, porque eso nunca pasa.
“Es muy difícil que ahora no se haga política o economía y se hagan temas sobre el cambio climático”
Formación
P: Ha comentado antes que uno se puede formar en el periodismo de datos de forma autodidacta. ¿Cree que es una buena forma?
R: Es una forma más. Adrián Blanco es uno de los mejores periodistas de datos de The Washington Post y fue autodidacta. En su tiempo libre miraba cursos. Empezó a hacer programación por su cuenta. En la carrera te enseñan los conceptos más teóricos, pero finalmente te formas cuando entras a trabajar en una redacción, periódico, radio o televisión. Crees que es demasiado para ti, pero al final lo sacas. La mejor manera de hacer periodismo de datos es trabajar en ello y publicar.
P: Sobre cómo nos formamos, ¿qué cree que es lo más importante que podemos aprender?
R: Para mí lo más importante es el tema de la recopilación de datos y aprender a detectar errores. Porque nos den una base de datos en Excel no quiere decir que esté bien. Pueden haber errores. Toca hacer limpieza de datos. Un ejemplo típico son las encuestas en redes, pero muchas veces el público es muy sesgado y no es una muestra representativa.
Lo que sale ahí es muy diferente a lo que se habla en la calle, con lo cual el tema de la metodología, cómo se copian los datos, confiar o no en una base de datos, investigar las fuentes… cobra mucha importancia. Últimamente la formación se está basando mucho en aplicaciones de moda, en códigos, pero lo más importante es saber detectar errores para saber si esos datos son confiables y se pueden publicar.
Experiencia personal
P: ¿Cómo y por qué se especializó en periodismo de datos?
R: Terminé la carrera en 2008 mientras hacía prácticas de verano en El Comercio, un periódico local en Gijón. Después de la carrera, trabajé como portavoz en medios de comunicación en el Principado de Asturias durante 10 meses. Luego me quedé en paro y me enteré del máster en Periodismo de Investigación y Datos en la Universidad Rey Juan Carlos. Me uní a la primera promoción del máster y me especialicé en periodismo de datos después de tener varios años de experiencia profesional. Sin embargo, posteriormente me di cuenta de que había tomado un curso de periodismo documental, comunicación política y periodismo de precisión, que es una forma temprana de periodismo de datos, durante mi tercer año de carrera. También había hecho un reportaje en El Comercio que involucraba datos y análisis. Aun así, decidí especializarme en periodismo de datos 5 años después de mi graduación, cuando comencé el máster.
P: Formó parte de la primera promoción del máster de periodismo de datos de la Universidad Rey Juan Carlos. ¿Eso le dio facilidades en el mundo laboral por ser de los primeros en la materia?
R: Ser parte de la primera promoción de un programa de estudio, ya sea un máster o una licenciatura en una universidad, puede tener tanto ventajas como riesgos. Una ventaja es tener el campo libre y la oportunidad de crear algo nuevo con tu propio trabajo. Sin embargo, el riesgo está en que el programa puede tener una duración corta y terminar siendo cancelado.
En mi caso, creo que hemos tenido más ventajas que riesgos, ya que los graduados de las primeras promociones hemos tenido la oportunidad de trabajar en medios y avanzar poco a poco. Al principio, solo Daniel Heras y yo trabajábamos en El Confidencial. Con el tiempo, otros medios empezaron a interesarse y, dos años después, El Mundo creó su propia unidad de datos.
Al principio, siempre es difícil porque parece que el campo está despejado y se están haciendo cosas nuevas, pero una vez que se hacen bien y son innovadoras, la gente lo valora y la competencia tiende a imitarlo. Esto sucede con los IPhone, las aplicaciones y las redes sociales también.
“Ser parte de la primera promoción de un programa de estudio puede tener tanto ventajas como riesgos”
P: Actualmente está trabajando como freelance. ¿Cómo es la vida de un freelance del periodismo de datos?
R: Tuve la suerte de estar en el lugar oportuno en el momento oportuno, que fue en el Consorcio Internacional de Investigación donde necesitaban gente que supiera de datos. Justo había empezado como freelance y les vine bien, y a mí también. Una de las ventajas del periodismo de datos es que no tiene que quedarse en un periódico exclusivamente. Creo que se ha romantizado lo de la vocación periodística y que solo se puede trabajar como periodista en un periódico. Una persona que sepa de datos puede trabajar como periodista de datos para analizar datos de empresas, por ejemplo. He trabajado en reportajes periodísticos internacionales, pero también he preparado informes para administraciones públicas y empresas, con lo cual es un poco lo que creo que al final es trabajar.
En el día a día te das cuenta de que cuesta mucho sacar muchos proyectos. Esa aproximación, ese contacto, ese conocimiento… tienes que saber venderte e ir llamando a las puertas, y algunos son los que llaman a la tuya. Es ese trabajo de decir: “Estoy aquí y si necesitáis algo de este trabajo, recopilación de datos, análisis de datos, podéis contar conmigo”.
P: De toda su carrera, ¿qué reportaje destacaría?
R: El tema de los Papeles de Panamá fue uno de los mayores reconocimientos mundiales. Para mí fue la primera experiencia y en ese caso metí la cabeza. Lo bueno es que trabajaba con periodistas de muchos países, y cada uno tenía una normativa que cumplir, y vas haciéndolo sin más. No depende de ti, lo cual es un intercambio de conocimientos. Otro reportaje global de tema de equipo que me gustó mucho es el éxodo urbano en El Confidencial. Trataba de cómo Madrid capta a jóvenes universitarios de provincias, que es algo que ya se sabía y se había hablado, pero no con datos. Entonces tiene mucho más impacto.
A título personal, conseguir información de las actas de los ministros desde el 96 hasta 2017 fue importante. Son el documento público con mayor relevancia de la política española, y soy la primera persona que trabaja con actas. Luego te imitan muchos periodistas. Ven tus actas y la llevan a su terreno.
P: ¿Qué función tuvo en los Papeles de Panamá?
R: Trabajaba en El confidencial con periódicos asociados en cada país. En este caso eran El Confidencial y La Sexta. Cada uno contaba historias que eran importantes en su país, por ejemplo, en nuestro caso por tratarse de empresas españolas, personas españolas, etc. Eso es lo que hicimos, trabajar y tratar datos de españoles. Tuve el papel de ver las dos caras de la investigación, la parte internacional que les interesaba a todo el conjunto de países, desde los medios asociados, y desde el punto nacional.
P: En el proceso de la obtención de información, ¿cómo se hace para llegar a ciertos datos que pueden ser sensibles?
R: Dedicar tiempo y leer mucho. Los papeles de Panamá son decenas de documentos y tienes que ir haciendo búsquedas, buscar palabras clave e ir leyéndolas, descargando y leyendo. En las actas igual: abrir un PDF, buscar, leer y buscar referencias.
Consiste en dedicar tiempo y leer mucho. Creo que en España se pone mucho interés en la escritura y al final es el último paso y es lo que menos tiempo conlleva. Lo que más tiempo lleva es el reporterismo. Conseguir el contacto con una fuente, convencerla para que salga en cámara, hacer contactos, mandar una petición, leerte los documentos, ir al registro mercantil o comprar unas cuentas. Todo ese trabajo es lo que más tiempo lleva
Creo que desde la formación se hace muy poco énfasis, tanto en grados como másteres universitarios. Me acuerdo de estar haciendo la asignatura de escribir, escribir y escribir, pero no me enseñaban cómo buscar información. No sé si ahora te enseñan cómo buscar información, pero para mí es algo básico como hacer una entrevista. Buscar información y cómo verificarla es lo más importante.
P: Aparte de dedicarle tiempo, ¿cómo se hace para convencer a una fuente de que te proporcione los datos?
R: El periodista tiene la ventaja de tener un papel activo, y es el que inicia y recopila los datos. Parece que muchas veces estamos muy enfocados con la filtración de las fuentes, pero estos reportajes, como el de las actas y los datos del éxodo urbano, son unos datos que estaban públicos en diversos portales públicos, pero nadie los había analizado desde ese punto de vista. Pedí los papeles del Consejo de Ministros y me dijeron que no. Reclamé y me los dieron. No tienen que proceder siempre por filtración o porque, como pasó en los papeles, una persona te diera documentos, que es una ventaja.
Muchos datos son públicos y nadie los analiza. Por ejemplo, un reportaje que me gustó mucho de El País de 2018 era cómo las casas de apuestas están muy cerca de los institutos o colegios madrileños, cuando hay una ley que regula que una casa de apuestas no puede estar más cerca de 500 o 200 metros de un instituto. Y son datos públicos que nadie analizó hasta que llegaron los periodistas del periódico. Creo que el periodismo de datos también ofrece que el periodista recupere su papel activo como generador y es una labor muy importante que el periodismo español había perdido.
P: ¿Con que se quedaría de toda su carrera y que le ha enseñado el periodismo de datos?
R: Me quedo con trabajar con tantas personas, porque al final el periodismo de datos es un trabajo colaborativo. Una persona no sabe de todo. Yo sé conseguir datos y recopilarlos, pero el periodismo de datos me ha dado la oportunidad de trabajar con periodistas especializados en política, económica, internacionales, y vas aprendiendo de todos. Me gusta trabajar con gente que hace que el reportaje sea más completo.
Un reportaje de 6 o 7 personas se hace mucho más completo, y para mí, es lo que más me gusta. Trabajar con gente y aportar mi granito de arena. Aunque lo que más me gusta es recopilar datos, conseguirlos y sistematizarlos, analizarlos. La escritura nunca la hago, porque para mí es la parte menos importante, pero desgraciadamente es en la que más énfasis se pone. Sí es importante porque hay que explicarlo muy bien, pero un reportaje con una redacción sin información de datos buenos y noticiosos va a quedar mal. La clave de un buen reportaje reside en tener el contenido y la forma bien.