"Me gustan los datos como una forma de profundizar y agregar valor añadido a las historias"
María Zuil destaca la buena situación en la que se encuentra el periodismo de datos donde se ha asentado el trabajo entorno a equipos multidisciplinares
María Zuil, periodista de datos en El Confidencial (Fuente: voxeurop.eu)
María Zuil (Madrid, 1990) estudió Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, lugar que le ofreció la oportunidad de realizar prácticas en Interviú y, posteriormente, conseguir un hueco en la corresponsalía de la Agencia EFE de Berlín. Allí dio sus primeros pasos como freelance y, posteriormente, continuó su formación en el máster en Investigación, Datos y Visualización de Unidad Editorial.
Concepto y claves
P: A la hora de realizar periodismo de datos. ¿Qué faceta es más importante? Por ejemplo: la programación, las herramientas, controlar bases de datos, las bases del periodismo tradicional, etc.
R: En cuanto a la especialización dentro del periodismo de datos, he notado que en mi máster había personas que se enfocaban más en la visualización, mientras que otras se especializaban en transparencia, algo que creo que todos deberíamos hacer. Personalmente, me interesa más ver las tendencias y me encantaría poder hacer scraping, aunque todavía no lo he logrado a pesar de haber hecho el máster. Creo que todo depende de lo que más te interese y es importante seguir aprendiendo y utilizando herramientas para manejar grandes bases de datos
Estado de la especialidad
P: En España, después de la pandemia, ¿cuál es el estado actual de esta especialidad de periodismo en cuanto a cómo lo tratan los medios en España?
R: La pandemia ha sido muy importante para poner en valor el periodismo de datos en España, ya que de repente había que buscar información en PDFs y extraerla en Excel. He acabado un poco cansada de tanto manejar datos relacionados con la pandemia, pero también creo que han surgido cosas muy buenas y que se ha innovado mucho tanto en nuestro medio como en otros. Es verdad que esto requiere estar al día en cuanto a nuevas herramientas y tecnologías. Personalmente, no soy tan buena en programación, pero veo que lo que se puede hacer con datos a través de la programación cambia continuamente.
P: ¿Qué queda por mejorar del periodismo de datos en nuestro país?
R: En cuanto a las unidades de datos, las veo bastante bien. No sé si es porque más o menos es un mundo en el que todos vemos la evolución que hemos estado teniendo. No creo que haya males distintos a los del periodismo en general, que son que los medios se atrevan más con ciertas cosas y que la precariedad deje de ser un problema. Son cuestiones que deberían mejorar a nivel general del periodismo de datos, pero la voluntad y las ganas de hacer cosas nuevas están ahí. Creo que algo muy positivo, que no todos los medios hacen, pero muchos sí, es que ya trabajan con equipos multidisciplinares. Ya no es la idea de que el periodista trabaja en modo lobo solitario, que saca su pieza y no quiere que nadie más firme con él, o que tiene reticencia porque es el dueño de su información. En cambio, en los trabajos de datos y los formatos, somos a lo mejor 10 personas firmando, porque se juntan programadores con periodistas de datos, y hay que saber cuestiones de ciencia, economía o lo que sea necesario para el tema en cuestión, y así se sacan grandes piezas.
P: Sí, de hecho hemos revisado todos sus reportajes y en uno de ellos había 6 o 7 firmas.
R: Claro, porque si se trata de un formato especial que requiere una maquetación específica, es necesario trabajar en equipo con el programador y el diseñador. Creo que esta forma de trabajar es algo más reciente en las redacciones y no todas son tan transversales, pero creo que estamos avanzando en esa dirección.
P: Y, ahí, seguramente sea donde más se note la brecha generacional ¿no? En el hecho de trabajar mucha gente, coordinar 5 o 6 personas para escribir un reportaje**.
R: Sí, hay de todo. En El Confidencial, la media de edad es bastante baja, por lo que no noto una gran diferencia en comparación con otros medios que tienen a sus periodistas más senior. No recuerdo la edad media exacta, pero la mayoría de la gente que trabaja aquí tiene entre 30 y 40 años. Además, hay mucha cultura de trabajar de forma colaborativa.
P: ¿Cómo prevé que va a crecer el periodismo de datos a corto, medio y largo plazo? Y personalmente, ¿qué aspiraciones tiene dentro del sector?
R: Creo que en el futuro el periodismo de datos será más transversal. Aunque haya gente más especializada en esta área creo que todos los periodistas acabarán sabiendo ciertas cosas.
Al final, si quieres que tu pieza destaque, creo que todos queremos eso, tendrás que saber hacer un poco de todo. A mí todavía me sorprende que haya medios que no tengan una unidad de datos o que al menos no intenten formar a sus periodistas en este ámbito. Además, a nivel internacional, hay ofertas de trabajo para periodistas de datos, no para especialidades concretas. Así que creo que hay un gran potencial en este campo.
“Me sorprende que haya medios que no tengan unidad de datos o que al menos no intenten formar a sus periodistas en este ámbito”
Formación
P: ¿Cree que hay una buena oferta formativa en cuanto a la especialización del periodismo de datos?
R: Sí, ahora mismo hay muchísima más. Además, es algo de lo poco que hay demandado en el sector. Tampoco demasiado, porque nunca hay muchísima demanda laboral, pero sí que es algo que se valora mucho en las redacciones y que es una manera de diferenciarse también. Hubo una época, cuando El Confidencial empezó, que el diario El Mundo también creó la suya, aunque ahora ya no la tienen y había quizá más esa necesidad. Y las universidades empezaron a sacar sus propios títulos.
P: Es un mundo también muy tecnológico, que se va actualizando conforme se va actualizando también la tecnología, ¿se nota desde dentro una brecha generacional entre algunos periodistas más mayores, que no han crecido con un móvil debajo del brazo frente a estas nuevas generaciones?
R: Creo que influye, aunque no tanto en lo que es el manejo de datos porque esto lleva muchos años existiendo y al final tengo compañeros de información económica que manejan Excel de manera impresionante, tanto jóvenes como mayores. Se nota más una brecha generacional o eso es lo que noto yo, en ciertas herramientas que se usan para trabajar de manera colaborativa o en investigación, por ejemplo, para trabajar en cuestiones encriptadas. Quizás sí hay una brecha un poco más grande en eso, pero no creo que sea tanto en el entendimiento de una tabla, ya que Blumberg, que es una herramienta que usamos en el periódico, se utiliza y se sabe manejar para descargar CSV y Excel. Quizás en el trabajo con Drive para trabajar de manera conjunta haya un poco más de brecha, pero en El Confidencial, como desde el principio hemos sido digitales, hay una cultura digital bastante establecida, algo que en otros medios ha habido más reticencias en adoptar.
Experiencia personal
P: ¿Cuál es su formación y cómo se interesa por el periodismo de datos?
R: Estudié Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada, en Madrid. Después de mis prácticas de verano en la revista Interviú, busqué unas prácticas en la agencia EFE en Berlín. Estuve allí casi un año trabajando para la agencia en temas de eventos culturales, ruedas de prensa y similares. No tenía nada que ver con datos ni tampoco con el reporterismo. Al acabar mi beca, empecé a trabajar como freelance para otros medios y en trabajos de comunicación. En un momento dado, me di cuenta de que ser periodista freelance en Alemania era bastante complicado debido a que los medios pagan muy poco por cada pieza, lo que hace imposible subsistir allí. Además, los medios ya tenían corresponsales veteranos, por lo que era complicado encontrar un hueco en el mercado.
Decidí volver a España, también por motivos personales. En ese momento, me habría gustado especializarme en áreas como salud o economía política, porque lo que más me gustaba era coger un tema y analizarlo en profundidad. Me gustó mucho mi experiencia con el reporterismo en la agencia EFE, donde pude trabajar en temas que me permitieron profundizar durante unos días o el tiempo que me dieran. Por eso, me interesó principalmente la parte de investigación del máster en el que finalmente me inscribí, el primer máster de datos que se ofreció en España, organizado por Unidad Editorial.
Durante el máster, me gustaron los datos como una forma de profundizar y agregar valor añadido a las historias. Además, lo bueno era que podías obtener datos de cualquier tema, sin necesidad de especializarte. Creo que el periodismo de datos es algo que cualquier periodista debería tener, aunque haya periodistas especializados y puestos más especializados en ciertas herramientas. Es importante tener ciertas nociones para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la cantidad de información que se puede encontrar en una base de datos, incluso para uso personal. Recuerdo un podcast que hizo El País sobre los abusos en la iglesia, donde contaron cómo utilizaron Excel para documentar y llevar un registro de todos los casos de pederastia que destaparon. Me pareció un buen ejemplo de cómo Excel ya no es solo una herramienta para estadísticas o para personas especializadas, sino que realmente puede ser útil para todos.
Una vez terminé el máster, solicité unas prácticas en El Confidencial en España, que fue el primer medio en montar una unidad de datos y una de las más fuertes en España. Posteriormente, entré en la sección de reportajes porque ya tenía experiencia en ese campo y siempre he combinado un poco de ambas cosas: hacer reportajes con datos que, a veces, si la actualidad lo requiere, son más datos que gráficos o más rápidos, más de “breaking news”, pero siempre buscando estas dos cuestiones. He estado trabajando en esta sección y en la otra durante seis años en total.
“El periodismo de datos es algo que cualquier periodistas debería tener, aunque haya periodistas especializados en ciertas herramientas”
P: Dentro de la redacción de El Confidencial, ¿se siente bien valorada por el hecho de ser periodista de datos como una pieza indispensable dentro de la redacción?
R: Sí, es una sección que se valora bastante. No sé si es así en todos los sitios, pero es verdad que El Confidencial, como fue pionero en esto, creo que valora mucho la sección. Nunca la han dejado morir en ese sentido. De hecho, ha cambiado completamente, ninguno de los que estamos ahora estábamos al principio y siempre han cogido a más gente. En El Mundo, por ejemplo, no hay ninguna excepción ya, no hay nadie dedicado que yo sepa, perdieron interés. En El Confidencial nunca se ha perdido ese interés por mantener una unidad.
P: El periodista ahora es más polivalente, pero, también colabora con otros periodistas. ¿Cómo es esa organización de periodismo de datos dentro de la redacción?
R: En nuestra unidad, estamos Marta Ley como coordinadora, Darío Ojeda que trabajaba en deportes y ha aprendido por su cuenta periodismo de datos. Él se encarga de la transparencia y la programación. Y luego, yo, que me encargo más de colaboraciones internacionales buscando los problemas sistémicos de toda Europa. Trabajamos todos por igual, los tres junto a la sección de reportajes. Nos organizamos con reuniones a mitad de semana y se ve si necesitan contenidos gráficos o datos.
P: Desde fuera da la sensación de que un periodista de datos solo está trabajando en la redacción. ¿Realmente tiene que hacer trabajo de campo y estudiarlo desde una situación más externa?
R: No es tan habitual. Lo que he visto es que les costaba y no hay por qué salir. Hay compañeros que prefieren quedarse en la redacción pero en mi caso me gusta salir.
P: De manera individual cómo es la rutina de un periodista de datos
R: En cuanto a la velocidad de trabajo, es variable. Hay semanas en las que hay mucho trabajo debido a eventos como las elecciones andaluzas, y hay que trabajar con el equipo de nacional y participar en reuniones a todos los niveles. En otras temporadas, hay menos trabajo y se puede buscar información que sea de interés y hacer solicitudes de información. Si surge una noticia y un compañero necesita un gráfico, se ajusta el trabajo y se calcula lo que se puede abordar. Además, se hacen muchos gráficos para el resto de la redacción.
Creo que desaprovecharíamos el potencial de un periodista de datos si solo se limitara a introducir un Excel en Datawrapper. Por eso, hemos hecho formaciones para no perder el tiempo en cosas que no sean de nuestra especialidad o que no sean datos bien reporteados. Hay personas que por capacidades, edad o cualquier otra razón, no se sienten capaces de hacerlo, y en ese caso, se les ayuda sin problema.
P: ¿Qué es más fácil para usted, encontrar fuentes personales o fuentes de datos?
R: Está feo que yo lo diga, pero la verdad es que los testimonios no se me dan mal. Escarbar me gusta mucho, utilizar mucho Twitter y Facebook. Antes, sobre todo, cuando se usaba más para encontrar testimonios porque a mí me gusta mucho también hablar con la gente. Las fuentes de datos se adquieren más con la experiencia porque una vez que llevas un tiempo, pues sabes que si es un tema de refugiados lo cuentan en ACNUR y si es un tema europeo lo contarán en Eurostat.
P: ¿A la hora de enfrentarse a un reportaje en el que quizá las fuentes personales son muy difíciles de conseguir y ha llegado al punto de decir: “No tengo fuentes personales”, y verse en un aprieto?
R: Hay temas que, aunque parezca que están destinados a morir, pueden tener potencial si la base de datos es suficientemente amplia y fiable. En ese caso, es recomendable publicar la información. Sin embargo, en muchas ocasiones los datos no están disponibles públicamente y, si no se pueden encontrar, se van dejando de lado en el armario hasta que surja la oportunidad de trabajar en ellos. En algunos casos, incluso, puede ocurrir que se encuentre un caso interesante pero la información obtenida no encaje con lo que se buscaba inicialmente.