"Entrevista con Marta Ley"
Marta Ley remarca que las informaciones de datos que lee en los medios generalistas que revisa suelen estar bien posicionadas en la portada
Además de trabajar en El Confidencial, Marta es profesora asociada en la UC3M | Fotografía: elmundo.es
Marta Ley (lugar, año de nacimiento) es una periodista especializada en datos que ha trabajado durante seis años en El Mundo y actualmente se encuentra como coordinadora de la sección de datos de El Confidencial. En un principio, no era su primer deseo el enfocarse en este tipo de periodismo, sino más bien en el musical. Fue en el último año de carrera, durante el último cuatrimestre, cuando cursó una asignatura relacionada con el periodismo de datos lo que le llevaría a elegir este camino, el periodismo de precisión.
Concepto y claves
P: ¿Cuál es el método de programación, los procesos que usa un periodista de datos en su día a día?
R: Personalmente, la herramienta que más uso es Excel. Al final, es algo más básico pero también más accesible, es por donde empiezas. Sin embargo, cada vez es más común que la gente empiece a aprender R, que es lo básico para hacer el análisis de datos. Además, intentamos pensar en cómo visualizar los datos, y para ello, solemos utilizar herramientas de visualización sencillas como Datawrapper. Si necesitamos algo más complejo, se requiere un desarrollo propio que implica trabajar con desarrolladores y diseñadores.
P: ¿Podría ser que hubiera una parte de automatización de algunas tareas?
R: Sí, eso se hace, pero probablemente se explota poco esa posibilidad, porque muchas veces se improvisa más en el día a día. Sin embargo, con el coronavirus, creo que en general en todas las redacciones se ha visto que muchas cosas se pueden automatizar, por ejemplo, cuando sale el informe de datos, se recopila y se genera un gráfico que se actualiza automáticamente. Incluso hay algunas tareas que se pueden automatizar, como la actualización diaria de los datos de Capacidad Asistencial que publica Sanidad en un archivo CSV en una página web. Nosotros realizamos una búsqueda diaria en esa página, descargamos el archivo CSV y actualizamos los gráficos de forma automática. Aunque creo que todavía se puede avanzar más en la automatización de más tareas.
P: ¿Cuáles son las claves de esta especialidad en lo que se refiere a la búsqueda, a la obtención de datos o cómo procesarlos y analizarlos?
R: :** No lo sé, creo que hay que tener la mente abierta y no asustarse por trabajar con grandes cantidades de datos. En lugar de simplemente recopilar la estadística que publica el INE con su nota de prensa, que es el enfoque que todo el mundo va a recoger, el periodista de datos debe tratar de ir más allá y buscar su propio enfoque. Es necesario ir directamente a los datos e intentar descubrir qué historia es interesante para el medio en el que trabajas, o para que sea leído por alguien en general.
No sé si esto sería una de las claves, pero es importante que el periodista de datos cuente una historia que tenga sentido, interés y que sea fácil de entender. Esto se aplica a todo el periodismo, no solo al de datos. Al final, todos buscamos contar historias que sean interesantes y fáciles de entender para nuestros lectores.
Otras claves para trabajar con datos incluyen tener un cierto margen de tiempo, ya que es fácil cometer errores al trabajar con datos. Cuando llegues a una conclusión sorprendente, novedosa y maravillosa, lo más probable es que te hayas equivocado, por lo que siempre es importante revisarte a ti mismo o tener a alguien que revise el proceso que has seguido.
P: Profundizar en los datos para ofrecer a la audiencia una historia potente y a la vez fácil de entender.
R: Sí, esa es un poco la idea. Luego, es verdad que en concreto nosotros trabajamos también bastante con la sección de reportajes. Depende al final de todo el tiempo que tengas. Cuanto más tiempo dispongas, mejor será tu historia. Normalmente, puedes sacar un temazo en un día, pero es más complicado y, sobre todo, estará menos trabajado. Pero también muchas veces, cuando no tenemos tiempo, podemos elaborar una información con los datos que tenemos, nuestro análisis y si hemos podido contactar con alguna persona para que nos diera sus impresiones, pues añadir eso. Pero si tienes más tiempo hablas con más gente. Buscamos a personas que les afecte la historia que tú estás contando. Eso siempre va a ser una lectura más interesante, básicamente porque está más completa y hay más puntos de vista.
Estado de la especialidad
P: ¿Cuál es el estado de la especialidad ahora mismo en España?
R: En mi opinión, la pandemia ha destacado la importancia de las secciones de datos en los medios de comunicación. Se ha demostrado que es crucial tener periodistas especializados que sepan cómo contar historias basadas en información puramente de datos. Estos periodistas tienen herramientas para realizar búsquedas exhaustivas y precisas, lo que da al medio un punto de calidad que se nota. Actualmente, los medios de comunicación están apostando por esto y aquellos que no lo hacen, intentan hacerlo. En los medios generalistas y de ámbito nacional que reviso, las informaciones de datos suelen estar bien posicionadas en la portada y eso es porque se les da valor.
“Se ha demostrado que es crucial tener periodistas especializados que sepan cómo contar historias basadas en información puramente de datos”
P: ¿Y en otros países de Europa o de Latinoamérica, cómo funciona?
P: No reviso tanta prensa extranjera. Mi sensación es que estamos todavía un poco por detrás, probablemente por falta de medios. No te voy a decir que estamos al nivel del New York Times, pero el The Economist u otros medios que tienen secciones de datos más potentes marcan la diferencia porque tienen más personal, evidentemente.
En España, para los equipos que hay, se han hecho cosas muy buenas, y creo que la tendencia es que se sigan haciendo. Pero hay margen de mejora. Si tuviéramos la mitad del personal de otros países y se destinaran más recursos, en general, en el periodismo se notaría ese nivel. Creo que, a veces, conseguimos hacer cosas a nivel de la prensa extranjera, lo cual tiene su mérito.
P: A nivel de referentes, tanto nacional como extranjero, ¿qué nombres de medios se le vienen a la cabeza?
R: Los que miro más son El País, que tiene su sección de datos, el Diario.es y El Confidencial, a nivel nacional. A nivel regional, no los miro tanto, pero sé que en Valencia Plaza hay una persona especializada en datos, en La Voz de Galicia también hay uno, y en Catalunya y La Vanguardia también. En todos estos medios suelen tener información que se vende bien y se les da un valor, lo cual suele requerir un poco más de trabajo. Por eso, se necesita un perfil específico de alguien que trabaje en eso.
En los procesos electorales es donde se ve la competencia en las secciones de datos, es ahí donde los periodistas de datos tienen sus días fuertes. Como hay elecciones todos los años, sirve para que se apueste más por el periodismo y los periodistas de datos.
Fuera de Latinoamérica, hay bastantes medios que tienen secciones de datos, como La Nación de Argentina y La Nación de Costa Rica. Allí, el fenómeno ha estado creciendo durante años, y creo que allí está en auge. También mencioné antes The Economist, y en Europa también hay bastantes medios que lo hacen. Nosotros en el Confidencial tenemos una red europea de periodismo de datos en la que hay varios medios de países de Europa que tienen su sección o personas que hacen periodismo de datos.
P: Respecto a los problemas e inconvenientes que puedan surgir dentro de esta especialidad, ¿cuáles son para usted esos principales problemas a día de hoy en España?
R: Quizás el principal problema sea la falta de personal. No es que no haya gente que quiera trabajar en esto, sino que al final, en los medios, no hay tanto espacio, y eso es lo que hace que se hagan menos cosas.
Evidentemente, también podría haber muchos más datos publicados. Muchas veces, hay temas que siempre tratamos con los mismos datos y los repetimos, pero hay millones de cosas que todavía no se han publicado y que ni siquiera sabemos que existen en una base de datos. Llevo ya 5 o 6 años trabajando en esto, y siempre hay cosas nuevas.
P: ¿Qué aspectos positivos tiene esta especialización?
R: Se realizan visualizaciones más atractivas y especializadas que captan la atención. Cuando digo “bonito” me refiero a que se está compitiendo con varios medios para obtener la portada y se necesita que el título, por ejemplo, llame la atención. Con esta especialidad, se hacen cosas más llamativas, más atractivas, como mapas y otras visualizaciones más originales, que no se veían tanto hace unos años. Los datos existían, pero no se consultaban ni se elaboraban este tipo de gráficos. En mi opinión, esto es positivo porque dotas a tu reportaje de un mayor potencial de cara al lector.
P: ¿Es más fácil encontrar datos de carácter oficial, que provengan de organismos oficiales del gobierno o por parte de asociaciones no gubernamentales?
R: Normalmente las informaciones que se hacen son con datos públicos del gobierno, de un ministerio. Con datos que sean de otro tipo de organizaciones, a no ser que sean datos que produzcan ellos mismos, normalmente pueden ser también datos al final de una fuente pública.
Con lo que se hacen pocas cosas son con datos de empresas privadas como Telefónica, que tendrán millones de datos de todos nosotros y parte de ellos los comparten con el INEM con algún proyecto que han hecho, pero con esas cosas no se suele trabajar.
Hay cosas que se pueden hacer anonimizadas, podrían compartir datos, pero lo normal es que los vendan. Entonces, lo que se hace es no comprarlos. Sí que hay empresas que a lo mejor te dicen: “Tengo x datos”, y te dan una cosa anonimizada, te la pueden dar gratis si quieren porque les interesa que tú menciones la empresa.
Es decir, con el mundo privado hay menos flujo en la prensa. Sí que hay flujo entre empresas y a lo mejor incluso con organismos públicos, pero de momento para la prensa eso no se explota mucho. Pero hay otros intereses y de cosas públicas se publica mucho, aunque también hay muchísimo que no se publica. Ahí hay otra pata que suele ir un poco ligada también a la especialización de datos, que es utilizar la ley de transparencia para conseguir información. Pueden ser datos o puede ser una pregunta, esa sería otra pata.
No diría que hay poco ni muchísimo, pero queda mucho más por explotar que estará por ahí y habrá que buscarlo o pedirlo. Y a veces pedirlo es muy difícil que te lo den. Desde luego, hay trabajo por hacer. Al final, es eso, somos los que somos y a cuanta más gente haya trabajando de esto, a más información se podrá llegar.
Formación
P: ¿Piensa que hay un problema con la formación, hay suficiente acceso para formarse en esta especialidad?
R: Es cierto que en la universidad se estudia poco sobre periodismo de datos, ya que hay pocas universidades que ofrezcan la asignatura. En cuanto a la accesibilidad, creo que es necesario incorporarla más en las carreras para que la especialización no se limite solo a hacer un máster, lo que puede ser una barrera inicial. Además, entrar en un medio especializado en periodismo de datos también puede ser difícil. En cuanto a la formación, considero que ha evolucionado poco desde que yo la estudié hace 6 años, ya que el periodismo de datos está estrechamente ligado a la tecnología y esta evoluciona constantemente. Por lo tanto, es posible que algunas cosas se hayan quedado anticuadas. En cuanto a los másteres, creo que es necesario incluir más programación para poder especializarse en temas más concretos y complejos, y así aprender menos cosas pero de manera más profunda. Creo que el punto más débil en la formación actual es precisamente la programación.
“Es necesario incorporar el periodismo de datos en las carreras para que la especialización no se limite solo a hacer un máster”
P: ¿Cómo consigue uno estar actualizado en esta especialidad tan cambiante?
R: No es fácil, hace falta tiempo y si estás trabajando no tienes todo el tiempo para seguir formándote. Creo que el truco, más o menos, es ver lo que hacen los demás: leer a compañeros de otros medios o del tuyo propio, y si no sabes cómo hacer lo que él está haciendo, preguntarle al respecto. Es necesario tener tiempo para dedicar y aprender lo que está haciendo el resto. Cuando ves un gráfico que no sabes cómo está hecho, casi siempre es porque es de desarrollo propio, y ahí lo que te hace falta es contar con desarrolladores y diseñadoras. Idealmente suelen funcionar mejor cuando se tienen estos dos perfiles, pero no es tan sencillo aprender a hacer estas dos cosas.
P: A nivel local, ¿tendría sentido elaborar este tipo de reportajes que se hacen a nivel internacional?
R: Yo creo que sí, depende del tamaño del pueblo. Por ejemplo, los ayuntamientos de Madrid pueden hacer muchísimas cosas porque tienen muchísima información. A nivel de pueblos pequeños puedes sacar una historia con periodismo de datos, pero no sé si da para hacer cosas exclusivamente de esa localidad. Tiene sentido que un pueblo de más de 20.000 habitantes tenga una persona especializada, en pueblos más pequeños creo que no estaría bien valorado.
Sin embargo, a la inversa sí. Los medios grandes, analizando datos a nivel nacional, encuentran buenas historias a nivel local y si son buenas historias para publicar se puede hacer una historia local con datos de nivel nacional.
P: ¿Cuál sería la parte más importante que los futuros periodistas deberían aprender?
R: La programación es importante, así como el lenguaje de programación R y Excel. Excel tiene limitaciones que en R no existen. Además, para ser un buen analista de datos se necesita hacer las preguntas adecuadas para el análisis y saber cómo contar los datos que se obtienen. También es importante saber manejar la frustración cuando los resultados no son los esperados.
Experiencia personal
P: ¿Cómo valora sus condiciones laborales en su medio actual o en los anteriores donde ha estado?
R: En mi experiencia laboral, tanto en el medio donde empecé que era El Mundo como en el de ahora, las condiciones son buenas, me he sentido siempre muy valorada.
P: ¿Qué es lo que le llamó a meterse en la rama del periodismo de datos?
R: Tuve una asignatura al final de la carrera llamada “Técnicas de Investigación” y ahí nos introdujeron el tema con un libro de “Periodismo de Precisión”. Me empezó a gustar, vi algunos cursos y después vi el máster. Pero vamos, me empezó a interesar en el último cuatrimestre del último año de carrera.
Cuando entré en la carrera, mi intención era especializarme en periodismo musical, ya que estudié en un conservatorio durante 12 años y quería fusionar mis dos gustos.
P: ¿Tiene alguna pieza de la que te sienta muy orgullosa?
R: Creo que las mejores cosas que he hecho han sido cuando he tenido más tiempo y he trabajado en equipo. En El Mundo trabajábamos con especialistas en conjunto y ahí salían trabajos mucho mejores. Destacaría el análisis de las rentas de los diputados y senadores, basándonos en la información que publican ellos mismos, pero que a menudo no está completa o está mal puesta. Tienes que analizar varios para darte cuenta de esto. También hice un reportaje sobre la historia de la homeopatía y en El Confidencial también hice algunas cosas muy guays.
P: ¿Es complicado ponerse de acuerdo dentro de un equipo para poder comentar algo o tener que diseñar, o se puede hacer el trabajo cada uno por su cuenta?
R: Nos comunicamos bien, no suele ser complicado. Estas últimas semanas han sido un poco más difíciles debido a las vacaciones y la situación con la variante Omicron. Pero normalmente la comunicación en la redacción es fluida y sabemos en qué estamos trabajando cada uno cuando no hacemos lo mismo los tres. Hablamos diariamente entre nosotros y con el equipo de reportaje. También hacemos una reunión semanal para organizarnos mejor.
P: ¿Es más partidaria del teletrabajo o de la presencialidad?
R: Para mi gusto, es más ameno trabajar en la oficina, pero en nuestro equipo hacemos turnos para ir. Suelo ir más porque soy la coordinadora, pero el equipo funciona muy bien cuando trabajan desde casa. Cada uno sabe lo que le viene mejor y confiamos en ellos para hacer su trabajo. A veces es más fácil terminar las cosas en persona, como cuando el equipo de formato quiere enseñar algo en el momento. Pero cuando hemos trabajado de forma remota, también ha funcionado bien. En resumen, no diría que hay una gran diferencia entre trabajar en la oficina o de forma remota.