Miguel Angel Gavilanes · El Confidencial

"El porcentaje que piensa que eres un infografista es menor al que piensa que eres un recurso muy útil para aportar valor a sus historias"

Miguel Ángel Gavilanes defiende la especialidad de datos como una fuente de rigor y credibilidad para el periodismo

11/01/2023
Miguel Angel Gavilanes

Gavilanes en el año 2016, cuando fue galardonado como Periodista Joven del Año por la Asociación de Prensa de Madrid I Foto: APM

Miguel Ángel Gavilanes (Madrid, 1988) estudió durante tres años Ingeniería Técnica Aeronáutica en la Universidad Politécnica de Madrid, y de inmediato empezó el Grado en Periodismo que combinó con un puesto de trabajo en Decathlon hasta 2015. En este mismo año empezó a trabajar para la Fundación Civio, medio de comunicación en el que ha estado siete años antes de empezar en octubre de 2022 su etapa en El Confidencial. Miguel Ángel comparte su experiencia profesional, su visión sobre su especialidad y sus reconocidos trabajos sobre rendición de cuentas y transparencia. A la vez, señala los puntos fuertes del periodismo de datos y las perspectivas que avizora para su área.

Concepto y claves

P: ¿Qué es para usted el periodismo de datos? y, en esencia ¿cómo lo definiría?

R: Lo definiría como la utilización de diferentes herramientas, más allá del periodismo tradicional, para la extracción y tratamiento de la información. El periodista de datos busca la información para luego procesarla. Normalmente, al intentar hacer historias nuevas, porque generalmente se suelen tener enfoques más generalistas, hay que centrarse en encontrar una historia determinada. Lo definiría como una parte de la profesión periodística donde el periodista utiliza distintas técnicas para extraer información para tratarla tanto cuantitativa como cualitativamente.

P: ¿Cuáles son los aspectos más importantes en la especialidad: la búsqueda, las funciones, el procesamiento…?

R: Es la curación, en parte. Encontrar un tema, ver si hay datos, ver qué datos están disponibles, entender las metodologías… Lo importante es centrarse en el tema, así como en el enfoque y la fuente de información y, depende de dónde trabajes, si no hay datos detectar cuánto tiempo te va a llevar la extracción. Si estás en un medio grande quizá no dispongas del tiempo necesario para extraer toda la información, así que es un factor que también juega. Esos son los aspectos más importantes junto al rigor y ligeras nociones de estadística que siempre son importantes para no confundir, pues se utilizan los números como verdades incontestables. Muchas veces los números hay que entenderlos primero y luego explicarlos, primero para que no te engañen y segundo para no engañar.

P: ¿Qué tiempo suele disponer desde la ideación hasta la publicación de un reportaje?

R: Depende. Ahora mismo llevo un mes en El Confidencial, antes trabajaba en Civio, una redacción sin ánimo de lucro y donde tenía mucho más tiempo, con metodologías diferentes, etc. En El Confidencial son mucho más breves. Por ejemplo, publicamos hace una semana o dos un tema sobre las agendas de los diputados del Congreso. Lo hicimos en dos días contando la extracción manual de los datos. Fue muy intenso. A veces, el reportaje puedes enfocarlo de una manera u otra y puedes encontrar una serie de cosas que pongan pie a tu historia. Depende un poco del tiempo. Si es algo de la actualidad como el caso este del Congreso o que se acaba de aprobar un anteproyecto de ley en el Consejo de Ministros, que tenía que ver con una irregularidad con los diputados del congreso, ahí si tienes una percha de actualidad que teníamos que sacar cuanto antes, por eso la extracción y tratamiento de datos fue muy rápida. Luego hay otro tipo de proyectos que, entre comillas, no tienes tanta prisa por publicar y dispones de más tiempo. Puedes encontrarte con esas dos opciones, con un poco más de tiempo o algo inmediato.

Estado de la especialidad

P: ¿Cuál es el estado de la especialidad del periodismo de datos en España?

R: La apuesta se mantiene. Tuvo un periodo de auge importando las técnicas de Estados Unidos, Reino Unido y demás. Empezó muy fuerte. Empezaron también los másteres. Civio fue pionera en aplicar el periodismo de datos a informaciones diferentes y el resto se subió a la ola. Es cierto que, en cierta medida, hubo una apuesta de los medios grandes. Hubo una época en que esa moda pasó ligeramente, donde unos medios todavía apostaban por ello, pero otros se descapitalizaron de alguna forma. Parece que ahora se está volviendo a retomar un poco. En el caso de El Confidencial, por ejemplo, siempre ha habido unidad de datos, que incluso participó en los Panamá Papers y otras informaciones. Siempre ha tenido un equipo de datos, apostando por ello. El País también lo ha tenido y lo ha reforzado. El Mundo perdió al equipo, ahora parece que lo está retomando… El periodismo de datos parece que vuelve a tener sentido. Vamos a vivir el año que viene un año electoral y vamos a notar cómo los medios afrontan eso, con recursos que le vienen dados y utilizando a sus desarrolladores para sacar información o incorporando a periodistas de datos que le den color a sus historias.

P: ¿Piensa que el auge del periodismo de datos tiene algo que ver con la restricción informativa que tienen las fuentes?

R: Sí y no. El papel de los gabinetes de comunicación es intermediar entre los periodistas y las empresas. Quien le paga el sueldo es la propia empresa, entonces trabajan a favor de su cliente. El periodista es alguien con quien tienen que trabajar, pero están representando a su cliente. No creo que sea un motivo que ante los gabinetes de comunicación surja una necesidad de periodismo de datos. Creo que se trata más bien de una cuestión de mejorar el tratamiento de los datos y de realizar análisis más estructurados y rigurosos, utilizando herramientas especializadas. Siempre ha habido datos, pero cuando te enfrentas a un volumen inmenso de ellos, necesitas cierta metodología y rigor para analizarlos. El periodismo de datos surge cuando se manejan grandes cantidades de datos, lo cual es positivo porque permite detectar anomalías, tendencias y otros patrones interesantes. Creo que se trata de buscar nuevos enfoques y narrativas, y combinarlos con infografías y otros recursos. No es tanto un problema de los gabinetes de prensa. Siempre es necesario recurrir a ellos para buscar contrapuntos o ayuda al interpretar los datos.

P: De otros países de América y Europa, ¿siente que hay sitios donde se haga mejor o peor y hay algún caso que quiera resaltar?

R: Bueno, por ejemplo, Estados Unidos hace un buen periodismo de datos. Se menciona siempre ProPublica, pero hay enfoques para todos los gustos. Estados Unidos tiene un medio llamado Fivethirtyeight donde hacen periodismo de datos de política y deportes, tienen cosas muy interesantes. Intento leer mucho para encontrar inspiración. También hay una revista muy interesante que me gusta mucho por lo que desarrolla que se llama The Pudding, tienen cosas muy interesantes, muy visuales. No se trata tanto de un periodismo de análisis como pueden ser las agendas de los diputados, sino que abordan temas como los bolsillos de los vaqueros, que cada vez son más pequeños para los móviles que se fabrican, hasta cómo se usa Spotify, pasando por el baloncesto. Tienen muchos datos diferentes con enfoques muy distintos para abordar distintos temas, narrativas, etc. Son cosas muy originales. En el Reino Unido también hay medios que destacan, en Europa… No solo medios generalistas, sino también pequeños medios.

P: En cuanto a problemas ¿Qué problemas le vería al periodismo de datos en España?

R: Desde el punto de vista de la materia prima, faltan muchos datos e información. Por ejemplo, estoy más especializado en información y sector público, donde hay mucha información que no se abre. Aunque hay sectores en los que estamos sorprendentemente mejor que otros países, en otros estamos peor y también se nota mucho la tradición. A menudo, se necesita recurrir a programar un script o un programa informático para extraer la información y crear una base de datos propia a partir de páginas web. Aunque se puede hacer, faltan conjuntos de datos de alto valor que están disponibles pero no se abren al público. Desde el punto de vista profesional, aunque he trabajado como periodista de datos durante casi 8 años, incluyendo 7 años en Civio, creo que todavía me falta un poco para poder “sentar cátedra” y definir el problema real. En cuanto a la formación en periodismo de datos, no estoy seguro de si los periodistas desean ejercer este tipo de trabajo.

Desde el punto de vista de la materia prima, faltan conjuntos de datos de alto valor que están disponibles pero no se abren al público”

P: Comenta que hay algunos aspectos sorprendentemente positivos respecto al periodismo de datos en España.

R: Sí, bueno. Vengo de Bruselas donde estamos haciendo un proyecto con distintos periodistas europeos y ayer hicimos una práctica. Para mí, muy sencilla, pero me hizo ver la diferencia en la publicación de datos. El objetivo era sacar unos datos presupuestarios de los distintos países y ponerlos en una tabla. Saqué los datos estructurados y los puse en la tabla en 20 minutos, mientras que el resto de mis colegas no habían podido terminar. Esto se debía a que en otros países aún falta mucho detalle en la publicación de datos presupuestarios, ya que se publican de forma agregada. En España, sin embargo, estábamos entre los países que mejor publican datos presupuestarios agregados. Luego el detalle deja mucho que desear, porque en los presupuestos hay muchos números y cantidades muy grandes y variadas donde está la información más relevante. Pero algo que me parecía muy básico, como la publicación de datos agregados, España lo tenía incluso en distintos formatos (HTML, Excel…), lo cual me sorprendió mucho. Tampoco es una información muy sensible, pero sí está mejor que en otros países en ese aspecto.

P: ¿Qué tendencia ve de aquí a unos años en la especialidad?

R: Espero que se asiente. Al final, es un recurso importante para las redacciones. Por ejemplo, en El Confidencial la sección de datos que tenemos de enfoques y temas propios, estamos en contacto constantemente con el resto de las secciones, nos proponen enfoques, proponemos nosotros, les comentamos los datos que tenemos, nos dicen si los necesitan… Es un engranaje importante. Si entendemos una redacción como un organismo, como un sistema, todas las piezas funcionan juntas. No siempre funcionan así, muchas veces se va a la firma, pero si pensamos como un organismo vivo, que necesita de muchas partes, el periodismo de datos es una parte muy importante.

Al final, el rigor y la credibilidad son el mayor activo para un medio, así que creo que el periodista de datos es una pieza indispensable. También, teniendo en cuenta para qué tipo de medios, si puede haber informaciones mezcladas como la cultura con periodismo de datos. Es analizar los usos y las necesidades del medio y de la audiencia para saber si el periodismo de datos aporta. Desde luego que para medios generalistas sí que aporta y, para medios no de ámbito nacional y sí regional, también es importante. Quizá por estructura no pueda tener un grupo muy grande, pero quizá es interesante que una redacción incorpore un par de activos. Un periodista de datos no es solo alguien que trabaje con Excel, es una persona que entiende los datos, que intenta estar al día de todo. Entonces, puede colaborar en muchas informaciones del periódico y ser un engranaje más de toda una máquina y hacerla más potente. Todo depende de la apuesta económica, de los ingresos y demás. Yo creo que no vamos hacia un boom, sino hacia una continuidad.

Formación

P: ¿Cómo era en aquel entonces la formación del periodista de datos y qué oferta formativa siente que hay ahora?

R: En aquel entonces no vi periodismo de datos. Sí vi algún ejemplo mencionado por algún profesor, pero poca cosa. Luego, en la Complutense que es donde yo estudié, hubo una vez una charla donde vino Mar Cabra, una periodista de datos que tuvo una beca para estudiar en Estados Unidos y, cuando vino a España, empezó en Civio y fue quien estuvo detrás de los Panamá Papers. Junto a su equipo, se llevó el premio Pulitzer. Vino para dar un soplo de aire fresco, algo diferente a las clases y contó su historia. Digamos que no se contemplaba tampoco mucho. De hecho, en aquella época estaban arrancando los másteres de periodismo de datos en España, así que no había mucha información y la que había era complementaria. Si te interesaba, ibas a pequeños cursos, aunque luego salieron unos más grandes.

En mi caso, no hice un máster en periodismo de datos. Yo era muy friki del Excel y lo utilizaba para gestionarme, entonces cuando hice mis primeras prácticas no tenía un duro y quería irme de Erasmus. Para ello, tuve que hacer un presupuesto para poder ahorrar. Entonces le daba muchas vueltas al Excel, probaba muchas cosas nuevas y, cuando hice unas prácticas en El Mundo, le pregunté a un compañero de redacción qué opinaba de los másteres. Me dijo que creía que para mí era insuficiente, que tenía una base muy buena y que podía aprender de otras formas. Por una parte, se lo agradecí, porque ahorré mucho dinero, pero también creo que fue un error; porque al final esa primera promoción, todo el mundo tuvo una muy buena formación y avanzó mucho profesionalmente. Incluso la segunda promoción también. De hecho, una persona de esa segunda promoción es mi actual jefa. En parte, lo he ido haciendo a medida que desarrollaba mi carrera, he ido aprendiendo más cosas y me he ido formando también. Con cursos como Python he ido completando mi formación. Esta es un poco la situación que he vivido sobre las carencias que había en la universidad hasta ahora.

Sobre como va el panorama, pues sigue habiendo muchos másteres, algunos han aparecido y otros han desaparecido. No sé muy bien cómo está el tema universidad, pues cada universidad tiene libertad de cátedra e imparten como consideran. Por ejemplo, la Universidad Miguel Hernández de Elche sé que intenta pensar en la innovación, en un enfoque a futuro y no tanto a pasado, lo cual es algo muy bueno.

P: Si alguien fuera a pagar un curso para algo muy específico de periodismo de datos, ¿qué le recomendarías? ¿Programar, Storytelling…?

R: No sé qué decirte. Hay perfiles diferentes, aunque se meta todo en el mismo saco.

P: Le cambio la pregunta. ¿Qué curso le hubiese gustado hacer, qué herramienta aprender?

R: Lo que más me ha gustado aprender y creo que le he sacado más provecho es a programar en Python. Es un curso que pude hacer porque mi anterior empresa tenía dinero para la formación de los empleados, busqué el curso y sabía que quería hacerlo. Creo que me fue muy útil. Por ejemplo, tengo una compañera que hizo un máster en la universidad de Alcalá de Henares, en el que aprendió Puguis, que es para temas de mapas. Es una cosa que no sé usar y que intentaré aprender, pero lo bueno de eso es que, en el proceso en la redacción, ella se encarga de los mapas y yo del scraping o tratamiento de la información. Python es una cosa muy versátil que permite hacer cosas diferentes. Hay gente que está aprendiendo R y otros lenguajes de programación. Yo tiraría por ahí si quieres aprender. Si prefieres algo más visual y te gusta el Storytelling, sí que recomendaría aprender a programar páginas web como HTML, CSS y JavaScript. Es una forma de adentrarse un poco al tratamiento de datos y mostrarlos de una forma más fácil de contar, digerir y consumir por el lector. Tiraría para tener una base por HTML y JavaScript.

Experiencia personal

P: ¿Cuando llegó a Civio lo hizo mediante prácticas, contratado…?

R: Hice unas prácticas en El Mundo en el semestre, ya terminando la carrera.

P: Desde ese momento, ¿ya tenía cierta orientación a los datos o vino después?

R: Tenía cierta orientación, pero aún no me había enganchado. Me gustaba el periodismo político, era donde me veía. Quería hacer reportajes, pero sí que me interesaba mucho el periodismo político. Empecé en El Mundo en una práctica de seis meses, me plantearon hacer alguna colaboración, pero necesitaba trabajar para vivir, así que no podía estar pendiente de condiciones que estuvieran en el aire. Entonces, me avisaron de que se iba a abrir un proceso para contratar a un periodista junior y tuve una primera toma de contacto con la que era la responsable en la parte periodística, que ahora es directora de Civio; y ahí hice mi primera entrevista.

El proceso no se había abierto, pero una persona con la que trabajaba en El Mundo, un periodista reconocido como es Pablo Romero, me comentó la posibilidad de que en Civio estaban buscando a alguien y que yo les podía encajar muy bien. Tuve una toma de contacto con ellos, terminé las prácticas y mientras estaba trabajando en Decathlon, cuando se me acabaron las prácticas y los estudios, que era lo único que tenía, me ofrecieron irme de responsable a Valladolid. Estuve seis meses, abrí una tienda y asistí a una campaña de Navidad terrible. Me llamaron desde Civio en Madrid para una entrevista de nuevo, así que cogí un AVE hasta Madrid, hice la entrevista y entre todos los candidatos y candidatas me eligieron. Ahí empecé como periodista junior y comencé a formarme en transparencia, que era en lo que estaba especializado Civio. Tenía derecho de acceso a información pública y estar pendiente del día a día. Ese fue mi trabajo principal durante 7 años. Fui creciendo, aumentando responsabilidades, formándome…

Ahora estoy estudiando una FP, aprendiendo FrontEnd, así que sigo formándome. En resumen, se abrió un proceso en El Confidencial, salió una oferta, la leí y pensé que se ajustaba a mi perfil, periodista senior para la sección de datos. Envié mi CV, tuve varias entrevistas y me cogieron. Fue un cambio radical, de un medio muy pequeño a una redacción generalista. Esa es mi trayectoria.

P: En la formación y cursos que ha hecho, ¿cuánto apoyo ha encontrado por otros medios y cuánto por su cuenta?

R: En Civio tuve dos cosas. Además de dinero para la formación, disponía de horas a la semana dedicadas a la formación. Después conté con el dinero y no con las horas, por lo que tuve que continuar los fines de semana. Y luego, un curso a distancia que pagué yo. El resumen es ese, parte fue pagado con un dinero de formación continua de las empresas donde unas horas tenía libres, otras no, y esta FP la estoy pagando yo.

P: ¿Destaca algo de usted que haya marcado tu trayectoria, quizá la formación?

R: Sí, porque si quieres sobrevivir en este medio necesitas estar formado. En otros campos quizá necesitas ser muy buen escritor, tener buenas fuentes… En mi caso, las fuentes que tengo las he conseguido a base de trabajar. Las fuentes no me venían dadas, sino que me las he ido ganando poco a poco. Creo que lo que es más importante en esta área es la formación continua. Hay que saber disfrutar de la vida también, lo intento, pero la formación es muy importante.

“Lo que es más importante en esta área es la formación continua”

P: En El Confidencial, por lo que cuenta, hay colaboración entre la sección de datos y las otras áreas de la redacción ¿Se trabaja muy a mano con las demás áreas?

R: Sí. Con economía, inmobiliario, con nacional incluso. Es un trabajo muy coral y eso está muy bien, porque no te aburres. Es muy interesante. Al final, por ejemplo, para deportes sacamos datos de mundiales, intentamos darle enfoques distintos… Son cosas interesantes que vas viendo y son ventajas de trabajar en un medio grande. Formar parte del engranaje y sentir que formas parte de él.

P: El periodismo de datos, hoy en día, ¿siente que está correctamente dado a conocer y bien valorado dentro de la profesión y entre los lectores?

R: Hoy en día se comprende más lo que hacemos. El porcentaje que piensa que eres un infografista es menor al que piensa que eres un recurso muy útil para aportar valor a sus historias.

P: ¿Un periodista de datos es todoterreno o se le puede atascar un poco trabajar con fuentes personales?

R: No debería. Al final trabajar con fuentes personales enriquece mucho la historia. Depende mucho del tema. No puedes incluir perspectiva humana, por ejemplo, si estás hablando de presupuestos, pues se podría ir hacia el amarillismo. Hay temas y temas. Si tienes datos y fuentes personales que aporten valor al tema, al final se escribe y sale mucho mejor. Si tienes una historia personal y datos que la acompañen es más fácil de escribir y más interesante. Da la sensación de que, a veces, cuesta no solo a los periodistas, si no a las personas hablar entre nosotros. Donde ganas es en el tú a tú. Ahí gana la historia.